La democracia mexicana adolece de políticos pusilánimes y desinteresados por el bien común, policías y jueces corruptos, jóvenes que además de desempleados y apáticos elevan encuesta tras encuesta los índices de drogadicción. Sufre de narcotraficantes y secuestradores sanguinarios, de monopolios que lo encarecen todo y de empresas paraestatales ineficientes y abandonadas...
29.8.08
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