No podremos ir en busca de un mundo más justo si no reconocemos desde el principio que la diversidad humana es un hecho. Esto se palpa en las distintas lenguas y sus conceptos intraducibles, en las formas de vida diferentes que estas lenguas reflejan, en los anhelos y creencias, concepciones del bien, de tantas índoles y —por finalizar la lista que podría seguir por páginas, otra muestra de la gran diversidad— en costumbres tan heterogéneas que a los no acostumbrados les generan, por decir lo menos, sorpresa.
http://www.campusmilenio.com.mx/291/opinion/realidad.php
2.10.08
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